Electroestimulación

Electroestimulación

Quizás puedas pensar que aplicar una pequeña cuota de electricidad a tu cuerpo o el de tu pareja diste de ser algo excitante. Bueno, te equivocas. La electroestimulación es una de las prácticas que viene ganando más adeptos en los últimos tiempos. Originalmente utilizada en la rehabilitación de músculos, permitiendo su correcta relajación, hace un tiempo han surgido una serie de juguetes que te ayudan a experimentar ese cosquilleo que puede encenderte.

Al igual que un vibrador, la electroestimulación genera precisamente eso, un cosquilleo, una sensación diferente que recorre todo tu cuerpo, y puede llevarte a alcanzar orgasmos de gran intensidad. Si bien el electrosex es una de las variantes del BDSM, no hace falta encasillarnos, todo se trata de permitirse experimentar. En los últimos tiempos los prejuicios han ido quedando de lado a la hora de jugar con nuestra sexualidad.

Cabe aclarar que este tipo de juguetes son absolutamente inofensivos, incluso con el cuerpo humedecido, por lo que son completamente seguros.

Tipos

Como podemos imaginar, esta práctica requiere necesariamente de accesorios específicos. Ten en cuenta que estos han sido diseñados especialmente para el disfrute erótico, por lo que no te recomendamos probar otro tipo de elemento que no haya sido concebido como juguete sexual. Dicho esto, los dispositivos de electroestimulación tienen sus variantes. Los hay más sencillos, como los parches que se adhieren a pezones, glande, clítoris o testículos, o los metálicos, con un diseño anatómico para tal o cual zona en particular. Muchos de ellos, al igual que algunos vibradores, cuentan con mandos a distancia, que te permiten regular la intensidad de la estimulación. Los hay con forma de dildo o de anillos peneanos, así como pinzas para estimular los pezones. Generalmente llevan una pila o una pequeña batería recargable, la cual genera la descarga eléctrica. Como verás, el único riesgo que existe, es el de no animarse a probar.

Si bien estos accesorios son absolutamente seguros, el juego precisamente reside en ese delgado límite entre el placer y el dolor, como toda práctica de tendencia BDSM. Ese cosquilleo que aplicado en forma sostenida por nuestra pareja puede volvernos locos, no dista mucho del que puede generarnos una Magic Wand o un succionador de clítoris. Si bien la forma de encendernos es diferente ambos modos apuntan a lo mismo, generarnos un intenso placer.

Utilizados en prácticas de dominación y sometimiento, son el complemento ideal de otros accesorios BDSM, como fustas, esposas, sogas y azotadores. Permitirse ir más allá de los límites y dar rienda suelta a nuestra imaginación, es la clave para disfrutar de una sexualidad plena y saludable. Sólo se trata de dejar tus prejuicios de lado y abrir la ventana a nuevas formas de placer.

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