Esposas

Esposas sexuales

El universo del bondage ha conseguido popularizarse bastante en el último tiempo. Ya sea que busquemos incursionar en esta práctica más seriamente o sólo nos de curiosidad, y queramos ver de qué se trata, las esposas sexuales son una excelente forma de iniciarse.

El bondage se centra en la premisa de que uno de los miembros de la pareja inmoviliza al otro, y este le entrega el control absoluto de su placer. La idea de que el otro pueda hacer de nuestro cuerpo lo que le plazca es sumamente excitante. A lo largo de los años esta práctica se ha vuelto más aceptada socialmente, en parte gracias al éxito del libro (y posterior película) 50 Sombras de Grey. Muchas veces un libro o una película ayudan a destrabar ciertos tabúes sociales referidos al sexo, y permiten que más personas consigan entregarse al disfrute de su sexualidad mucho más libremente y sin tantos prejuicios.

En el mundo de los juguetes eróticos, los accesorios como las esposas son muy populares; dado que, sin ingresar en una estética de arneses y sogas que pueden llegar a intimidar. Permiten inmovilizar parcialmente las muñecas o las piernas de nuestra pareja, para poder comenzar a experimentar con los juegos de dominación y entrega. Sin embargo, las esposas pueden utilizarse sin tener que asumir roles de autoridad y sumisión. Simplemente pueden ser parte de un juego más de la pareja. Atarse a la cama o a algún sitio elevado puede ser un potente estimulante para la fantasía.

¿Cómo elegir unas esposas sexuales?

Existen muchos modelos diferentes, desde el modelo metálico clásico a las esposas de tela, todo va a depender de lo que queramos, por eso es importante ver cual de todos estos modelos se ajustan más a nuestros gustos.

Realizadas con materiales de gran calidad, este tipo de juguetes viene por lo general con más de un juego de llaves en caso de que la excitación se nos vaya de las manos y olvidemos dónde las hemos dejado. Entre las esposas sexuales que podemos encontrar, están las de tipo metálico (la clásica esposa que podría llevar un policía en su cinturón), son las más realistas, ideal para fantasías de sumisión que incluyan precisamente a algún agente de la ley. Con una estética más amable, encontramos las esposas de peluche, o aterciopeladas, para poder atar al otro de un modo si se quiere más romántico. Vienen en una amplia gama de colores. Luego están las esposas de neopreno (el material de los trajes utilizados para practicar buceo), elásticas y con ajustes sencillos, sin necesidad de llaves. Por último, tenemos las esposas para tobillos y muñecas. Este tipo de esposas van un paso más allá en el control del otro. Permitiéndonos inmovilizar casi completamente a nuestra pareja, podremos ubicarla en diferentes posiciones y dar rienda suelta a nuestras fantasías.

Recuerda siempre que este tipo de juegos requiere de una total aceptación de ambas partes de la pareja. Es muy útil contar con una palabra clave en caso de que cualquiera de los dos se sienta incómodo en algún momento.

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